La vendedora de cremas
El pasado domingo, mientras acompañaba a mi hija a su clase de patinaje, decidí aprovechar el tiempo para trotar un poco.
Después de unos kilómetros, me detuve a recuperar el aliento y a observar los últimos minutos de la clase de Majito. Fue en ese momento cuando una señora se acercó con mucha seguridad, me sonrió y me extendió una tarjeta de presentación junto con un catálogo de sus productos.




